/ jueves 21 de octubre de 2021

El Día del Médico

Este sábado, como desde hace 84 años, celebraremos el Día del Médico, conmemoración nacida en 1937 gracias a la intención del médico xalapeño Pedro Rendón Domínguez y el decreto de don Valentín Gómez Farías, escogiéndose esa fecha para coincidir con la creación del Establecimiento de Ciencias Médicas en 1833, antecedente de la Facultad Nacional de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Profesión digna y respetada desde tiempos inmemoriales por la que han pasado grandes científicos y maestros. El Dr. Ruy Pérez Tamayo, eminente patólogo y filósofo, la describió como ciencia, arte y algo más, siendo ciencia desde el siglo XVI en que se implementan métodos de experimentación y acierto en el diagnóstico, conocimiento de las enfermedades y diseño de nuevos tratamientos no empíricos ni mágicos; arte por ser la suma del dominio de los conocimientos teóricos y las habilidades técnicas que se han perfeccionado con el tiempo hasta llegar al hoy, en que podemos trasplantar riñones, corazón, pulmones, hígado y otros tejidos para dar nueva vida y esperanza a un enfermo desahuciado. Y ese algo más, porque si bien cada médico tiene su parte de científico y artista, cada uno pone su esencia y corazón en la atención de un paciente, su familia y personas cercanas a él, de tal manera que si lo puede curar será un éxito, si no, al menos le procurará una mejor calidad de vida y llegado el final, dará consuelo a sus familiares.

Por eso te digo a ti, hermano médico, que has sabido lo que es el dolor humano, que has pasado cientos de noches en vela, tanto estudiando como al lado de un enfermo; que has traído nuevas vidas a este mundo, que has sanado a los dolientes, que has consolado a muchas personas cuando un cuerpo se ha rendido dejando escapar el último aliento; que pegando tus ojos a un microscopio has encontrado la causa de un mal, que encerrado por horas, días, meses o años en un laboratorio, has creado nuevos medicamentos, vacunas y hasta aparatos tecnológicos; a ti que con el saber en la mente, el arte en tus manos y el amor a tu profesión y a la humanidad, has llegado a la profundidad de las entrañas para extirpar un tejido o un órgano dañado y con ello dar nuevas esperanzas de vida.

A ti médico general, que sigues siendo el tradicional médico de familia, al especialista que domina una rama de la gran ciencia médica; a ti médico que sin importar el cansancio, el desvelo, el desgaste físico, sigues teniendo la fuerza de espíritu para extender tu mano y brindar una sonrisa, un consejo a quien lo necesita; a ti miembro de esta milenaria hermandad que desde que juraste por Apolo, Higia y Panacea con tu diestra al frente, sigues sirviendo a la humanidad aun a riesgo de tu propia salud y vida; te reconozco por tu labor y te felicito por haber escogido esta ardua profesión y cumplir fielmente con tu propósito de servir a la humanidad.

Un recuerdo y reconocimiento en memoria de nuestros hermanos que han dejado la vida al perder la batalla ante esta pandemia que hoy nos azota y para todos y por siempre, les deseo un feliz Día del Médico.

Este sábado, como desde hace 84 años, celebraremos el Día del Médico, conmemoración nacida en 1937 gracias a la intención del médico xalapeño Pedro Rendón Domínguez y el decreto de don Valentín Gómez Farías, escogiéndose esa fecha para coincidir con la creación del Establecimiento de Ciencias Médicas en 1833, antecedente de la Facultad Nacional de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Profesión digna y respetada desde tiempos inmemoriales por la que han pasado grandes científicos y maestros. El Dr. Ruy Pérez Tamayo, eminente patólogo y filósofo, la describió como ciencia, arte y algo más, siendo ciencia desde el siglo XVI en que se implementan métodos de experimentación y acierto en el diagnóstico, conocimiento de las enfermedades y diseño de nuevos tratamientos no empíricos ni mágicos; arte por ser la suma del dominio de los conocimientos teóricos y las habilidades técnicas que se han perfeccionado con el tiempo hasta llegar al hoy, en que podemos trasplantar riñones, corazón, pulmones, hígado y otros tejidos para dar nueva vida y esperanza a un enfermo desahuciado. Y ese algo más, porque si bien cada médico tiene su parte de científico y artista, cada uno pone su esencia y corazón en la atención de un paciente, su familia y personas cercanas a él, de tal manera que si lo puede curar será un éxito, si no, al menos le procurará una mejor calidad de vida y llegado el final, dará consuelo a sus familiares.

Por eso te digo a ti, hermano médico, que has sabido lo que es el dolor humano, que has pasado cientos de noches en vela, tanto estudiando como al lado de un enfermo; que has traído nuevas vidas a este mundo, que has sanado a los dolientes, que has consolado a muchas personas cuando un cuerpo se ha rendido dejando escapar el último aliento; que pegando tus ojos a un microscopio has encontrado la causa de un mal, que encerrado por horas, días, meses o años en un laboratorio, has creado nuevos medicamentos, vacunas y hasta aparatos tecnológicos; a ti que con el saber en la mente, el arte en tus manos y el amor a tu profesión y a la humanidad, has llegado a la profundidad de las entrañas para extirpar un tejido o un órgano dañado y con ello dar nuevas esperanzas de vida.

A ti médico general, que sigues siendo el tradicional médico de familia, al especialista que domina una rama de la gran ciencia médica; a ti médico que sin importar el cansancio, el desvelo, el desgaste físico, sigues teniendo la fuerza de espíritu para extender tu mano y brindar una sonrisa, un consejo a quien lo necesita; a ti miembro de esta milenaria hermandad que desde que juraste por Apolo, Higia y Panacea con tu diestra al frente, sigues sirviendo a la humanidad aun a riesgo de tu propia salud y vida; te reconozco por tu labor y te felicito por haber escogido esta ardua profesión y cumplir fielmente con tu propósito de servir a la humanidad.

Un recuerdo y reconocimiento en memoria de nuestros hermanos que han dejado la vida al perder la batalla ante esta pandemia que hoy nos azota y para todos y por siempre, les deseo un feliz Día del Médico.

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