/ lunes 14 de septiembre de 2020

Estimaciones financieras 2021

Si bien es cierto que congruente a la normatividad, el Ejecutivo federal tiene que presentar el 8 de septiembre de cada año a la Cámara de Diputados el paquete financiero, integrado por criterios generales de política económica, la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, también es cierto que hace unos días modificó sus criterios generales para el cierre del ejercicio 2020.

La importancia en estas consideraciones es el pronóstico de la caída del PIB a menos 7.45%; algunas calificadoras y analistas bancarios la ubican hasta en menos 10%.

Los criterios para el 2021 consideran un crecimiento del PIB de 4.6%, una inflación de 3%, el precio del dólar a 22.1 pesos, el precio del barril de petróleo a 42.1 USD y el presupuesto en 6.3 billones de pesos (300 mil millones de pesos más que en 2020), con un superávit igual a cero.

Otros aspectos relevantes de este presupuesto es que se mantuvo en condiciones similares al de 2020: un crecimiento del 13% en los ingresos petroleros en términos reales, el gasto federalizado disminuye 5.5% (rubro que incluye participaciones y aportaciones), estados y municipios recibirán menos este año y es posible que desaparezca el Fortaseg.

Especialistas en finanzas púbicas señalan que el Paquete Económico:

1.- Plantea un entorno macroeconómico optimista.

2.- Las estimaciones para 2021 están por encima de las esperadas por calificadoras, bancos y casas de bolsa, lo que podría generar una sobreestimación en los ingresos tributarios.

3.- El gobierno centra sus expectativas en tres grandes rubros: programas sociales, proyectos de infraestructura y proyectos de Pemex y CFE.

4.- Para el año que se propone el presupuesto el gobierno federal no contará con fondos de estabilización.

5.- Es probable una disminución de la calificación de la deuda soberana, principalmente por el riesgo que significa Pemex.

6.- La caída de la recaudación afectará al gasto federalizado y comprometerá más las finanzas estatales y municipales, lo que podría detonar una nueva polarización entre el Ejecutivo federal y los gobernadores, especialmente los aliancistas.

7.- La debilidad de las finanzas podría posibilitar una reforma fiscal.

El PEF 2021 prevé una disminución para los estados y municipios de 108 mil 521 millones de pesos, siendo el más importante el correspondiente a participaciones federales, con 62 mil 694 millones de pesos.

Lo anterior traerá dificultades financieras a estados y municipios, los cuales tendrán la obligación de hacer esfuerzos para aumentar su propia recaudación o disminuir gastos; de otra manera sólo tendrían de alternativa solicitar financiamientos.

Un recurso que podría subsanar estas asignaciones es que el Poder Legislativo modifique estos números y les dieran mayores recursos, cosa que considero poco probable.

De participaciones federales, Veracruz tiene asignados 51 mil 879 millones de pesos, mil 369.5 millones de pesos menos que en 2020, lo que significa una reducción de 5.8%.

Será un año difícil en el que veremos muchos vaivenes, principalmente porque Veracruz no tiene proyectos que puedan entrar en convenios específicos con la Federación o que representen posibles transferencias de lo que queda del Ramo 33.

El presupuesto federal favorece los programas sociales, proyectos de infraestructura y beneficios en el sector salud, área donde no queda claro si consideran o no presupuesto para la vacuna contra el Covid-19.

Bajo esta panorama estaremos viendo en Veracruz programas de austeridad y reducción del aparato burocrático, o bien que el gobierno recurra al préstamo institucional y al financiamiento de proveedores y prestadores de servicios.

Si bien es cierto que congruente a la normatividad, el Ejecutivo federal tiene que presentar el 8 de septiembre de cada año a la Cámara de Diputados el paquete financiero, integrado por criterios generales de política económica, la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, también es cierto que hace unos días modificó sus criterios generales para el cierre del ejercicio 2020.

La importancia en estas consideraciones es el pronóstico de la caída del PIB a menos 7.45%; algunas calificadoras y analistas bancarios la ubican hasta en menos 10%.

Los criterios para el 2021 consideran un crecimiento del PIB de 4.6%, una inflación de 3%, el precio del dólar a 22.1 pesos, el precio del barril de petróleo a 42.1 USD y el presupuesto en 6.3 billones de pesos (300 mil millones de pesos más que en 2020), con un superávit igual a cero.

Otros aspectos relevantes de este presupuesto es que se mantuvo en condiciones similares al de 2020: un crecimiento del 13% en los ingresos petroleros en términos reales, el gasto federalizado disminuye 5.5% (rubro que incluye participaciones y aportaciones), estados y municipios recibirán menos este año y es posible que desaparezca el Fortaseg.

Especialistas en finanzas púbicas señalan que el Paquete Económico:

1.- Plantea un entorno macroeconómico optimista.

2.- Las estimaciones para 2021 están por encima de las esperadas por calificadoras, bancos y casas de bolsa, lo que podría generar una sobreestimación en los ingresos tributarios.

3.- El gobierno centra sus expectativas en tres grandes rubros: programas sociales, proyectos de infraestructura y proyectos de Pemex y CFE.

4.- Para el año que se propone el presupuesto el gobierno federal no contará con fondos de estabilización.

5.- Es probable una disminución de la calificación de la deuda soberana, principalmente por el riesgo que significa Pemex.

6.- La caída de la recaudación afectará al gasto federalizado y comprometerá más las finanzas estatales y municipales, lo que podría detonar una nueva polarización entre el Ejecutivo federal y los gobernadores, especialmente los aliancistas.

7.- La debilidad de las finanzas podría posibilitar una reforma fiscal.

El PEF 2021 prevé una disminución para los estados y municipios de 108 mil 521 millones de pesos, siendo el más importante el correspondiente a participaciones federales, con 62 mil 694 millones de pesos.

Lo anterior traerá dificultades financieras a estados y municipios, los cuales tendrán la obligación de hacer esfuerzos para aumentar su propia recaudación o disminuir gastos; de otra manera sólo tendrían de alternativa solicitar financiamientos.

Un recurso que podría subsanar estas asignaciones es que el Poder Legislativo modifique estos números y les dieran mayores recursos, cosa que considero poco probable.

De participaciones federales, Veracruz tiene asignados 51 mil 879 millones de pesos, mil 369.5 millones de pesos menos que en 2020, lo que significa una reducción de 5.8%.

Será un año difícil en el que veremos muchos vaivenes, principalmente porque Veracruz no tiene proyectos que puedan entrar en convenios específicos con la Federación o que representen posibles transferencias de lo que queda del Ramo 33.

El presupuesto federal favorece los programas sociales, proyectos de infraestructura y beneficios en el sector salud, área donde no queda claro si consideran o no presupuesto para la vacuna contra el Covid-19.

Bajo esta panorama estaremos viendo en Veracruz programas de austeridad y reducción del aparato burocrático, o bien que el gobierno recurra al préstamo institucional y al financiamiento de proveedores y prestadores de servicios.

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