/ lunes 1 de julio de 2019

Quienes ganan

¿Cómo lo quiere?, esa es la pregunta que te hacen en una barra de café: negro, expresso, cortado, con espuma, con crema, o un capuchino con canela o chocolate, si lo prefiere le ponemos un coñac, o un duque de alba diría Toño Esteves de las Nieves, provincia de Galicia, o bien quisieras degustarlo con whisky.

También puede ser americano, o bien le traigo al barista para que se lo dé marro, ebaki, noisette, o por molienda, machacado, licuado o molinado, instantáneo, turco, o bien lo prefiere frío con frapé.

Le podemos también ofrecer unas galletitas de la casa o de todo tipo, un sándwich, o si lo prefiere un baguette, al final encontrará usted servicio de azúcar splenda, stevia, servilletas y removedor.

Esto es hoy en día; la industria del café mundial.

Según Silva Gutiérrez Parra, especialista y asesora de Expo Café, en el país hay más de 100 mil puntos de venta que venden café, de los cuales 16 mil 500 son especializados.

Actualmente se consumen 10 tazas per cápita, siete en los hogares y tres en cafeterías, la tendencia es que el consumo crezca en estas últimas.

Las principales cadenas que operan en México son: Starbucks, Punta del Cielo, Cielito Querido, Italian Coffe, Santa Clara, Finca Santa Veracruz, Cup Stop, y regionales agregaría a Bola de Oro, Don Justo; sin olvidar a la Parroquia con su famoso lechero.

En México se producen alrededor de dos a tres millones de sacos, de los cuales, según Euriomonitor Consulting, se consumen 1.5 millones, siendo el soluble el que prefieren principalmente en los hogares (Canacintra tiene otras estadísticas).

El consumo ha crecido por dos razones: su fuerte presencia en autoservicios y las decisiones de las nuevas generaciones de consumirlas en cafeterías y centros de internet; la preferencia por el aromático va al alza y el patrón de venta es la taza y la unidad de compra es el kilogramo.

Dentro de esta cadena, del productor a la taza, abundan los intermediarios, desde el sitio agrícola, hasta el industrializador húmedo, seco y torrificador, inclusive hasta el trasnacional que merodea la taza; él más grande Nestlé.

El mercado lo tenemos en dos direcciones, el del productor y el del consumidor final, para el primero es la bolsa de Nueva York o la de los comodities de Chicago, expresado en sacos de 60 kilogramos, para el mexicano la taza expresada en kilos para el vendedor final.

De ahí que tengamos precio del café Bolsa de Nueva York: 100.40-1.9000 (-1.8600%) Us dlls, con un costo estimado ya torrificado en México de $60.00 el kilogramo.

El precio del kilo de café en bolsa de molido va desde $389 marcas Bola de Oro y Punta del Cielo, hasta en anaquel de Blasón Chiapas y Los Portales de Córdoba a $150.00 el kilo (Walmart página internet 30.06.19).

Si a cada kilogramo de café le obtenemos conservadoramente 80 tazas a un precio promedio de $18.00 (según Profeco $15.00 en 2009), tendríamos un precio de venta de $1,440.00 los mil gramos, lo máximo que aspira un campesino es $27.00 o $34.00, en campo; al precio que le paga el coyote o comprador del benéfico húmedo.

Si el mercado se hiciera entre el productor y el último de la cadena, llámese Torrificador, o a las barras Starbucks, Punta del Cielo, Santa Clara, etcétera, e imitando lo que hace Café Bola de Oro y Don Justo con su producción, el productor tendría mínimo $50.00 el kilo de café, un precio mejor del que aspira ahora.

Con ello se ganaría en dos vías, calidad y precio; los primeros venderían a un precio mayor y los segundos eliminarían intermediarios y lograrían menores precios en el kilogramo.

De acuerdo con Canacintra, en México se producen tres millones de sacos, se exportan dos y se consumen tres, de los cuales uno es nacional y el otro se importa con cafés de baja calidad que sirven básicamente para los solubles.

Es de mencionarse que en Veracruz se han hecho propuestas para mejorar el ciclo de producción, es el caso del agricultor e industrial Miguel Ángel Vázquez Rebolledo; primero lo propuso al gobernador Miguel Alemán Velasco y al presidente Vicente Fox, y en últimas fechas a los funcionarios de Sader, proponiendo tres ejes.

Promoción.- Incrementar el consumo nacional.

Financiamiento.- Agrupar los financiamientos oficiales a través de Financiera rural.

Producción.- Tecnificar el campo, nuevas variedades, capacitación, mejorar organizaciones.

Habrá que trabajar mucho, porque año con año disminuye la producción, por precio y olvido al caficultor mexicano, con importaciones de baja calidad y cultivo de robustas para satisfacer a Nestlé.

Vendrán mejores condiciones para el café mexicano cuando cambiásemos el patrón de comercio, nos olvidemos de la bolsa y lo fijemos en el valor taza; ahora ganan todos menos el productor primario.

¿Cómo lo quiere?, esa es la pregunta que te hacen en una barra de café: negro, expresso, cortado, con espuma, con crema, o un capuchino con canela o chocolate, si lo prefiere le ponemos un coñac, o un duque de alba diría Toño Esteves de las Nieves, provincia de Galicia, o bien quisieras degustarlo con whisky.

También puede ser americano, o bien le traigo al barista para que se lo dé marro, ebaki, noisette, o por molienda, machacado, licuado o molinado, instantáneo, turco, o bien lo prefiere frío con frapé.

Le podemos también ofrecer unas galletitas de la casa o de todo tipo, un sándwich, o si lo prefiere un baguette, al final encontrará usted servicio de azúcar splenda, stevia, servilletas y removedor.

Esto es hoy en día; la industria del café mundial.

Según Silva Gutiérrez Parra, especialista y asesora de Expo Café, en el país hay más de 100 mil puntos de venta que venden café, de los cuales 16 mil 500 son especializados.

Actualmente se consumen 10 tazas per cápita, siete en los hogares y tres en cafeterías, la tendencia es que el consumo crezca en estas últimas.

Las principales cadenas que operan en México son: Starbucks, Punta del Cielo, Cielito Querido, Italian Coffe, Santa Clara, Finca Santa Veracruz, Cup Stop, y regionales agregaría a Bola de Oro, Don Justo; sin olvidar a la Parroquia con su famoso lechero.

En México se producen alrededor de dos a tres millones de sacos, de los cuales, según Euriomonitor Consulting, se consumen 1.5 millones, siendo el soluble el que prefieren principalmente en los hogares (Canacintra tiene otras estadísticas).

El consumo ha crecido por dos razones: su fuerte presencia en autoservicios y las decisiones de las nuevas generaciones de consumirlas en cafeterías y centros de internet; la preferencia por el aromático va al alza y el patrón de venta es la taza y la unidad de compra es el kilogramo.

Dentro de esta cadena, del productor a la taza, abundan los intermediarios, desde el sitio agrícola, hasta el industrializador húmedo, seco y torrificador, inclusive hasta el trasnacional que merodea la taza; él más grande Nestlé.

El mercado lo tenemos en dos direcciones, el del productor y el del consumidor final, para el primero es la bolsa de Nueva York o la de los comodities de Chicago, expresado en sacos de 60 kilogramos, para el mexicano la taza expresada en kilos para el vendedor final.

De ahí que tengamos precio del café Bolsa de Nueva York: 100.40-1.9000 (-1.8600%) Us dlls, con un costo estimado ya torrificado en México de $60.00 el kilogramo.

El precio del kilo de café en bolsa de molido va desde $389 marcas Bola de Oro y Punta del Cielo, hasta en anaquel de Blasón Chiapas y Los Portales de Córdoba a $150.00 el kilo (Walmart página internet 30.06.19).

Si a cada kilogramo de café le obtenemos conservadoramente 80 tazas a un precio promedio de $18.00 (según Profeco $15.00 en 2009), tendríamos un precio de venta de $1,440.00 los mil gramos, lo máximo que aspira un campesino es $27.00 o $34.00, en campo; al precio que le paga el coyote o comprador del benéfico húmedo.

Si el mercado se hiciera entre el productor y el último de la cadena, llámese Torrificador, o a las barras Starbucks, Punta del Cielo, Santa Clara, etcétera, e imitando lo que hace Café Bola de Oro y Don Justo con su producción, el productor tendría mínimo $50.00 el kilo de café, un precio mejor del que aspira ahora.

Con ello se ganaría en dos vías, calidad y precio; los primeros venderían a un precio mayor y los segundos eliminarían intermediarios y lograrían menores precios en el kilogramo.

De acuerdo con Canacintra, en México se producen tres millones de sacos, se exportan dos y se consumen tres, de los cuales uno es nacional y el otro se importa con cafés de baja calidad que sirven básicamente para los solubles.

Es de mencionarse que en Veracruz se han hecho propuestas para mejorar el ciclo de producción, es el caso del agricultor e industrial Miguel Ángel Vázquez Rebolledo; primero lo propuso al gobernador Miguel Alemán Velasco y al presidente Vicente Fox, y en últimas fechas a los funcionarios de Sader, proponiendo tres ejes.

Promoción.- Incrementar el consumo nacional.

Financiamiento.- Agrupar los financiamientos oficiales a través de Financiera rural.

Producción.- Tecnificar el campo, nuevas variedades, capacitación, mejorar organizaciones.

Habrá que trabajar mucho, porque año con año disminuye la producción, por precio y olvido al caficultor mexicano, con importaciones de baja calidad y cultivo de robustas para satisfacer a Nestlé.

Vendrán mejores condiciones para el café mexicano cuando cambiásemos el patrón de comercio, nos olvidemos de la bolsa y lo fijemos en el valor taza; ahora ganan todos menos el productor primario.

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