/ sábado 4 de septiembre de 2021

Ciencia: así nos estamos suicidando

El investigador del área de Zoología del Institutos de Investigaciones Biológicas de la UV señala que las áreas verdes se ven empobrecidas y en peligro por diversos factores


Aunque las personas solemos pensar que la flora y fauna que existen a nuestro alrededor nos quitan espacio e invade, en realidad llegaron mucho antes que nosotros, son nuestros vecinos no invasores y hay que aprender a convivir con ellos, indica el doctor Christian Delfin Alfonso, coordinador del área de Zoología del Institutos de Investigaciones Biológicas de la UV.

El crecimiento demográfico de las zonas urbanas está absorbiendo todas esas áreas naturales, áreas protegidas y parques que proveen diversos servicios ecosistémicos ambientales, nos dice el investigador; servicios que incluso son vitales para la supervivencia del humano, pues permiten, entre otras cosas, que haya alimentos disponibles y agua.

Christian Delfín Alonso, coordinador del área de Zoología del Institutos de Investigaciones Biológicas de la UV / Cortesía | Entrevistado

“Perdemos de vista que dependemos de las plantas, de los insectos para polinización, de aves para control de plagas; aunque no lo creamos dependemos de ello. Desde la investigación se trabaja para obtener datos duros para poder comprobar que el hecho de que afectemos esas áreas que nos quedan, como es el caso de Xalapa, es literalmente un suicidio lento; perder nuestras áreas verdes es como perder nuestro tanque de oxígeno, perder nuestra esponja de agua, nuestro reservorio de insectos que polinizan cultivos de los que dependemos a los alrededores de las ciudades”, destaca el investigador.

Delfin Alfonso señala que en las zonas urbanas es necesario contar con al menos entre 10 y 12 metros de áreas verdes por persona, lo cual no se cumple en todas las ciudades, que en realidad van acabando poco a poco con sus parques y zonas verdes para construir viviendas, avenidas, placas de cemento y aunado a la gran cantidad de autos que circulan, las ciudades terminan convirtiéndose en ollas de calor que modifican el clima.

“No procurar tener áreas verdes en la ciudad significa una calidad de vida deteriorada, significa perder diversos servicios ambientales, es decir, es un suicidio lento”, enfatiza el científico.

PERROS CALLEJEROS, UNA AMENAZA

En Xalapa hay al menos entre 200 y 250 especies de fauna silvestre, compuesta por anfibios, reptiles, aves y mamíferos, entre los que se encuentran zorras, conejos, tlacuaches, murciélagos, puercoespín, entre otras más.

Te puede interesar: Secretos de las cuevas, amenazados por los humanos

El investigador señala que las áreas verdes se ven empobrecidas y en peligro por diversos factores como el cambio de uso de suelo, explosión demográfica, tala clandestina, saqueo fundamentalmente de flora, cambio climático, uso de las zonas verdes como basureros clandestinos, pero llama la atención el aumento de animales ferales, es decir, perros y gatos que fueron abandonados por sus dueños y que terminan formando jaurías que entran a las verdes protegidas, parques y jardines para cazar.

“Son muchos los perros abandonados que forman jaurías y hacen cacerías masivas, muchas veces no por consumo sino por el hecho instintivo de cazar, viéndose afectados tlacuaches, conejos, armadillos y muchas especies de fauna, y eso está atendando contra la biodiversidad”, alerta el investigador.

Parte de investigación está destinada a recabar datos que comprueben el impacto de los perros en las áreas verdes / Foto: Cortesía | Entrevistado

Ejemplifica que esta situación de los perros callejeros se da en el área verde de la USBI y que resulta complicado hacer un control y manejo de ellos, por lo que parte de investigación está destinada a recabar datos que comprueben el impacto de los perros en las áreas verdes y así llamar a las autoridades y grupos defensores de animales a actuar.

CÓMO AYUDAR

Delfín Alonso explicó que como parte de esta necesidad de llamar la atención sobre la importancia de conservar las áreas verdes urbanas es que se lleva acabo el proyecto "Funcionalidad socioecológica de áreas verdes urbanas neotropicales", donde trabajan en conjunto investigadores, académicos y alumnos de la Universidad Veracruzana, provenientes del Instituto de Investigaciones Biológicas, el Instituto de Investigaciones Forestales, la Facultad de Biología Xalapa, y también investigadores de El Colegio de Veracruz.

El científico indicó que el proyecto es financiado por el Conacyt y busca establecer cuáles son los servicios ecosistémicos que brindan las áreas verdes urbanas, en qué estado se encuentra la flora y fauna de estos sitios, qué tipos de mamíferos viven en estas zonas y cuál es el impacto de los perros callejeros que cazan en las áreas verdes. Para ello el grupo de siete investigadores, encabezados por la doctora Beatriz Bolívar, determinaron realizar un monitoreo de mamíferos en cuatro áreas verdes urbanas y periurbanas de Xalapa: Parque Natura, Parque El Haya-Clavijero, La Martinica y la USBI.

El doctor investiga específicamente sobre los mamíferos silvestres y busca saber “qué especies hay, que tan resilientes son a los cambios, que tan comunes son, cuál es su abundancia, cuál de las áreas mantiene mayor diversidad con respecto a los tipos de vegetación que estamos encontrando, si estas especies se están moviendo entre áreas verdes urbanas o no”.

Para ello están colocando cámaras trampa en los árboles, a una altura de 8 a 10 metros, “estos dispositivos permiten documentar qué especies están visitando los sitios, que especies viven ahí y sobre todo como se están comportando, cuál es su patrón de comportamiento, su periodo de actividad y algo bien importante que estamos haciendo es que intentando tener una estimación de la población de especies domésticas que están habitando o que se internan en estas áreas verdes urbanas, es decir, perros y gatos”.

Delfín indica que con los datos que llevan recabados en cuanto a este tema, lanza la pregunta de qué hacer con esa fauna doméstica que si bien intenta sobrevivir, lo está haciendo acosta de la diversidad silvestre que se encuentra desprotegida.

Finalmente, el investigador indica que la población puede ejercer acciones a favor de la conservación de las áreas naturales urbanas, y que las medidas son en realidad conocidas por todos, solo hace falta la conciencia para llevarlas a cabo

En las zonas urbanas es necesario contar con al menos entre 10 y 12 metros de áreas verdes por persona / Cortesía | Christian Delfín

“Evitar tirar basura, no talar árboles, evitar vandalizar las áreas, no encender fuego, no tirar contaminantes, entre otras, pero hay particularmente una medida que poco atendemos y es la atención digna y adecuada a las mascotas, si, aunque suene raro, muchas especies de fauna se convierten en víctimas de nuestras mascotas, de gatos y perros. Se sabe que los gatos domésticos son cazadores eficientes de muchas especies de aves y reptiles, este tipo de mascotas han ayudado a la extinción de algunas especies de aves; otro caso es el de los perros, es frecuente encontrar en las áreas verdes y parques a perros que fueron abandonados, sin dueños y en ocasiones sumamente maltratados; que se convierten en depredador tope por excelencia en estas áreas”, indica Delfín Alonso.


Aunque las personas solemos pensar que la flora y fauna que existen a nuestro alrededor nos quitan espacio e invade, en realidad llegaron mucho antes que nosotros, son nuestros vecinos no invasores y hay que aprender a convivir con ellos, indica el doctor Christian Delfin Alfonso, coordinador del área de Zoología del Institutos de Investigaciones Biológicas de la UV.

El crecimiento demográfico de las zonas urbanas está absorbiendo todas esas áreas naturales, áreas protegidas y parques que proveen diversos servicios ecosistémicos ambientales, nos dice el investigador; servicios que incluso son vitales para la supervivencia del humano, pues permiten, entre otras cosas, que haya alimentos disponibles y agua.

Christian Delfín Alonso, coordinador del área de Zoología del Institutos de Investigaciones Biológicas de la UV / Cortesía | Entrevistado

“Perdemos de vista que dependemos de las plantas, de los insectos para polinización, de aves para control de plagas; aunque no lo creamos dependemos de ello. Desde la investigación se trabaja para obtener datos duros para poder comprobar que el hecho de que afectemos esas áreas que nos quedan, como es el caso de Xalapa, es literalmente un suicidio lento; perder nuestras áreas verdes es como perder nuestro tanque de oxígeno, perder nuestra esponja de agua, nuestro reservorio de insectos que polinizan cultivos de los que dependemos a los alrededores de las ciudades”, destaca el investigador.

Delfin Alfonso señala que en las zonas urbanas es necesario contar con al menos entre 10 y 12 metros de áreas verdes por persona, lo cual no se cumple en todas las ciudades, que en realidad van acabando poco a poco con sus parques y zonas verdes para construir viviendas, avenidas, placas de cemento y aunado a la gran cantidad de autos que circulan, las ciudades terminan convirtiéndose en ollas de calor que modifican el clima.

“No procurar tener áreas verdes en la ciudad significa una calidad de vida deteriorada, significa perder diversos servicios ambientales, es decir, es un suicidio lento”, enfatiza el científico.

PERROS CALLEJEROS, UNA AMENAZA

En Xalapa hay al menos entre 200 y 250 especies de fauna silvestre, compuesta por anfibios, reptiles, aves y mamíferos, entre los que se encuentran zorras, conejos, tlacuaches, murciélagos, puercoespín, entre otras más.

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El investigador señala que las áreas verdes se ven empobrecidas y en peligro por diversos factores como el cambio de uso de suelo, explosión demográfica, tala clandestina, saqueo fundamentalmente de flora, cambio climático, uso de las zonas verdes como basureros clandestinos, pero llama la atención el aumento de animales ferales, es decir, perros y gatos que fueron abandonados por sus dueños y que terminan formando jaurías que entran a las verdes protegidas, parques y jardines para cazar.

“Son muchos los perros abandonados que forman jaurías y hacen cacerías masivas, muchas veces no por consumo sino por el hecho instintivo de cazar, viéndose afectados tlacuaches, conejos, armadillos y muchas especies de fauna, y eso está atendando contra la biodiversidad”, alerta el investigador.

Parte de investigación está destinada a recabar datos que comprueben el impacto de los perros en las áreas verdes / Foto: Cortesía | Entrevistado

Ejemplifica que esta situación de los perros callejeros se da en el área verde de la USBI y que resulta complicado hacer un control y manejo de ellos, por lo que parte de investigación está destinada a recabar datos que comprueben el impacto de los perros en las áreas verdes y así llamar a las autoridades y grupos defensores de animales a actuar.

CÓMO AYUDAR

Delfín Alonso explicó que como parte de esta necesidad de llamar la atención sobre la importancia de conservar las áreas verdes urbanas es que se lleva acabo el proyecto "Funcionalidad socioecológica de áreas verdes urbanas neotropicales", donde trabajan en conjunto investigadores, académicos y alumnos de la Universidad Veracruzana, provenientes del Instituto de Investigaciones Biológicas, el Instituto de Investigaciones Forestales, la Facultad de Biología Xalapa, y también investigadores de El Colegio de Veracruz.

El científico indicó que el proyecto es financiado por el Conacyt y busca establecer cuáles son los servicios ecosistémicos que brindan las áreas verdes urbanas, en qué estado se encuentra la flora y fauna de estos sitios, qué tipos de mamíferos viven en estas zonas y cuál es el impacto de los perros callejeros que cazan en las áreas verdes. Para ello el grupo de siete investigadores, encabezados por la doctora Beatriz Bolívar, determinaron realizar un monitoreo de mamíferos en cuatro áreas verdes urbanas y periurbanas de Xalapa: Parque Natura, Parque El Haya-Clavijero, La Martinica y la USBI.

El doctor investiga específicamente sobre los mamíferos silvestres y busca saber “qué especies hay, que tan resilientes son a los cambios, que tan comunes son, cuál es su abundancia, cuál de las áreas mantiene mayor diversidad con respecto a los tipos de vegetación que estamos encontrando, si estas especies se están moviendo entre áreas verdes urbanas o no”.

Para ello están colocando cámaras trampa en los árboles, a una altura de 8 a 10 metros, “estos dispositivos permiten documentar qué especies están visitando los sitios, que especies viven ahí y sobre todo como se están comportando, cuál es su patrón de comportamiento, su periodo de actividad y algo bien importante que estamos haciendo es que intentando tener una estimación de la población de especies domésticas que están habitando o que se internan en estas áreas verdes urbanas, es decir, perros y gatos”.

Delfín indica que con los datos que llevan recabados en cuanto a este tema, lanza la pregunta de qué hacer con esa fauna doméstica que si bien intenta sobrevivir, lo está haciendo acosta de la diversidad silvestre que se encuentra desprotegida.

Finalmente, el investigador indica que la población puede ejercer acciones a favor de la conservación de las áreas naturales urbanas, y que las medidas son en realidad conocidas por todos, solo hace falta la conciencia para llevarlas a cabo

En las zonas urbanas es necesario contar con al menos entre 10 y 12 metros de áreas verdes por persona / Cortesía | Christian Delfín

“Evitar tirar basura, no talar árboles, evitar vandalizar las áreas, no encender fuego, no tirar contaminantes, entre otras, pero hay particularmente una medida que poco atendemos y es la atención digna y adecuada a las mascotas, si, aunque suene raro, muchas especies de fauna se convierten en víctimas de nuestras mascotas, de gatos y perros. Se sabe que los gatos domésticos son cazadores eficientes de muchas especies de aves y reptiles, este tipo de mascotas han ayudado a la extinción de algunas especies de aves; otro caso es el de los perros, es frecuente encontrar en las áreas verdes y parques a perros que fueron abandonados, sin dueños y en ocasiones sumamente maltratados; que se convierten en depredador tope por excelencia en estas áreas”, indica Delfín Alonso.

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